Non so chi mi tenga 7a+

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Valle dell´Orco-Italia

domingo, 14 de septiembre de 2008

"VÍA DE LOS INGLESES" VII-A2, 650m. Cara Este del Piz Badile.

Por Alex Corpas, Agosto 2008.

Desde el primer momento, la opción del Badile fue un objetivo claro para nosotros. No obstante, su clásica línea a la cara Norte, la vía de Cassin, no nos pareció interesante. Su ya reconocido valor histórico atrae a demasiadas cordadas que se amontonan en su itinerario y que comprometen la seguridad de la escalada.
Andrea, un guía local de la localidad de San Martino, nos propone de improviso una opción mas tentadora, una vía que recorre un sistema de fisuras que se alza en la cara mas vertiginosa de la imponente pared este del Badile, diedros y fisuras que asciende por una línea lógica hasta el espolón somital.

La "Ruta de los Ingleses" ( VII-A2 650m) vía de gran compromiso y autentico estilo alpino.
Casi una semana es la que hemos invertido en escalar esta ruta en la que la aproximación, el tiempo y el estilo, componentes de la estrategia, condicionaron desde el primer momento el planteamiento y desarrollo de la actividad y constituyeron un interrogante claro, obligándonos en varias ocasiones a practicar el arte de la improvisación.
El estilo libre, dependiente de las condiciones alpinas y fuera de nuestro control fue desde inicio secundario. Pero nuestra mayor incertidumbre era el collado, el maldito collado, punta de mira de un cono de deyección que escupe bloques que expande hacia el vacío empujados por las primeras luces del amanecer alpino. Su descenso confuso por sinuoso y el acceso hasta el diedro de entrada es nuestra mayor duda, la que nos corroe de verdad, pues una vez bajo el collado, nuestra única salida es la propia ruta, sin posible descenso. Con solo unos crampones la salida del glaciar en caso de ventisca queda descartada. Además, las escasas repeticiones con las que cuenta esta ruta, protagonista de aquella gran gesta checa del 83, dos mujeres realizan la primera invernal, no nos ha permitido recopilar información fiable y la meteo nos despista. Fiorelli, el guarda del refugio, nos advierte que un marrón en la este es peligroso y recomienda que aseguremos la meteo.El primer día, cuando llegamos al refugio decidimos descansar y hacer un porteo al día siguiente para conocer el acceso al collado y controlar su descenso. Hicimos un ataque en la madrugada del segundo día que quedó frustrado por una tormenta que se adelantó respecto a la previsión del parte. Descendemos del collado hacia el refugio Gianetti y decidimos bajar a Val di Mello para descansar y reponer fuerzas. En la tarde del cuarto día regresamos al Gianetti para atacar en esa misma madrugada. Estamos recuperados y con el material en el collado. Todo dispuesto, excepto por la intromisión de unos escaladores suizos en nuestros planes que quieren escalar la misma ruta. Tras unos momentos de tensión y miradas escrutadoras concluimos que lo mas seguro para todos es acceder juntos por el collado, rápido y temprano. Hacia las 4:30 de la mañana estamos en lo más alto del peligroso paso y nos adentramos, al fin, en la boca del lobo; cuerdas fijas, descuelgues que no existen, destrepes por bloques sueltos. Los suizos se retiran a dos rápeles improvisados del pie de vía, la opción es peligrosa pero deciden retroceder sin más. A las 8:30, dos horas después de lo previsto sobre el horario estamos en la reunión del primer largo.
Pensamos que lo peor ha pasado, que estamos en nuestro terreno, que podemos relajarnos, pero la línea esta mojada, hay nieve y hielo y en la mayoría de los largos iniciales, bloques sueltos.
Tras ocho largos la pared coge verticalidad y aumenta la dificultad, comenzamos a escalar los primeros largos duros de fisura apurando hasta el 7a pero comprobamos que las condiciones no son las optimas y desistimos, las fisuras chorrean. El estilo, sin duda, paso a un segundo plano, había que salir de allí y el tiempo que de por si nunca es estable amenazaba, así que progresamos en artificial con una cantidad de material escaso preparado para el libre truncado por las condiciones. Más tarde el tiempo se estabilizó y un mar de nubes se abrió a nuestras espaldas. A las 19:30 llegamos al espolón somital donde las dificultades técnicas han acabado pero el itinerario a cumbre confuso, con nieve y verglás y la roca cada vez mas suelta ralentizan el ascenso. Tras tres largos más, apurando cuerda llegamos ya con las frontales en los cascos a la arista donde finaliza la vía, desde donde damos unos largos mas de ensamble en busca del refugio-vivac que se encuentra bajo la cumbre. Solo quedan dos lechos libres en el vivac, son los nuestros y parecen estar esperándonos, los mas incómodos, claro. Nos obligan a realizar ejercicios de contorsionismo para descubrir la sensación de dormir en una especie de ataúd. Volvemos a estar seguros y descansamos. A la mañana bajamos del Badile con unos italianos que conocen el descenso. La actividad a terminado y la birra y el vino no se hacen esperar.”

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